Más de uno de cada tres adultos españoles vistos en atención primaria tiene obesidad

MADRID, ESP. El amplio estudio observacional español IBERICAN muestra por el momento que más de una tercera parte de la población adulta que acude a consulta en atención primaria tiene obesidad y muchas más enfermedades cardiovasculares, factores de riesgo y lesiones en órganos diana, que aquellos con un peso adecuado.[1]

El estudio español IBERICAN (Identificación de la población Española de RIesgo CArdiovascular y reNal), publicado en la revista Medicina de Familia de la Sociedad Española de médicos de atención primaria, de carácter longitudinal, observacional y multicéntrico, en el que se están incluyendo individuos de 18 a 85 años vistos en las consultas de atención primaria, analizó los datos de los primeros 5.013 pacientes reclutados, apuntando una prevalencia de obesidad de 35,7% (IC 95%: 35,0% – 36,4%), sin que se hayan observado por el momento diferencias entre géneros.

Además, tanto la asociación con otros factores de riesgo cardiovascular como la enfermedad cardiovascular fueron mayores en estas personas frente a las que no tenían obesidad, lo que indica la necesidad de intensificar el tratamiento farmacológico incluso en estado asintomático en los pacientes con obesidad, para reducir la incidencia de morbimortalidad cardiovascular.

Conviene recordar que la obesidad está experimentando un crecimiento muy rápido, especialmente entre la población joven, y se ha convertido en un serio problema en salud pública a nivel mundial, de tal forma que casi podría ser categorizada como epidemia, en vez de factor de riesgo.

En los últimos 30 años la prevalencia mundial de obesidad se ha duplicado, y en nuestro país más de la mitad de la población tiene obesidad (21,6%) o sobrepeso (39,3%), mientras que la prevalencia de obesidad abdominal, que está más asociada con el riesgo cardiovascular, alcanza 33,4%.[2]

Además, la obesidad es un factor de riesgo importante para enfermedad cardiovascular, y se ha visto que más de dos tercios de los pacientes con enfermedad coronaria presentan sobrepeso u obesidad.[3]

IBERICAN es un estudio epidemiológico, multicéntrico, observacional y prospectivo, de 5 años de duración, cuyo diseño y caracterización de la población ya han sido publicados.[4]

75% presenta sobrepeso u obesidad

El Dr. Sergio Cinza, investigador principal del estudio IBERICAN y director de la Agencia de Investigación de SEMERGEN, analizó para Medscape en Español los principales resultados del estudio que “muestra la situación de los factores de riesgo cardiovascular en población vista en nuestras consultas de atención primaria es un estudio asistencial que nos proporciona datos sobre las frecuencias de estos factores en nuestra población, que son muy comunes”.

“Así, tenemos 50% de pacientes diagnosticados de dislipidemia; 48% de hipertensión arterial, y 35% de obesidad, lo que nos da el preocupante dato de que tres de cada cuatro pacientes que vemos en nuestras consultas de atención primaria tienen sobrepeso o presentan obesidad”, destacó

Además “encontramos 30% de sedentarismo; 18% de pacientes con tabaquismo, y la frecuencia de pacientes con diabetes en nuestro estudio asistencial sube a 20%, siendo el dato más discordante con los estudios poblacionales de nuestro entorno. Hay 16% de pacientes que ya ha tenido un evento cardiovascular (ictus, infarto de miocardio, insuficiencia cardiaca o arteriopatía periférica) y 14,3% renal (albuminuria o filtrado glomerular estimado menor de 60 ml/min)”, agregó el especialista.

Los datos concretos reflejados en el estudio indican que 35,7% (IC 95%: 35,0% – 36,4%) de la población a estudio presentó obesidad, sin que se observaran diferencias entre géneros, 36,6% (35,9% – 37,3%) en varones, y 34,9% (34,2% – 35,6%) en mujeres (= 0,214). Además, 31,2% de los pacientes con obesidad también presentaba un perímetro de cintura elevado.

Se observó una mayor edad en quienes tenían obesidad (60,2 ± 13,4 frente a 56,2 ± 15,4 años; p < 0,001). En cuanto al sobrepeso, las cifras arrojaron 39,9% de afectados, lo que junto a pacientes con obesidad, da un total de 75,6% de población con exceso de peso.

Perímetro abdominal, mejor predictor de riesgo cardiovascular

El Dr. Miguel Ángel Prieto, autor y coordinador nacional del estudio IBERICAN, indicó a Medscape en Español que “en la muestra analizada, 35% de los pacientes tiene obesidad y 55,6% tiene incrementado el perímetro abdominal. Ambas variables correlacionan muy bien con el riesgo cardiovascular. Sin duda, son dos formas de evaluar el exceso de peso en el individuo”.

“En los análisis que hemos realizado, los pacientes con índice de masa corporal elevado, así como con mayor perímetro abdominal, presentan más factores de riesgo, peor control de los mismos, más presencia de lesión subclínica, y más enfermedad cardiovascular en todos los territorios (cerebral, cardiaco y sistema arterial periférico), así como más enfermedad renal”, continuó.

“Estos resultados son concordantes con lo ya conocido en estudios previos. Sin embargo, el perímetro abdominal, que es mayor en las mujeres, parece tener asociaciones más consistentes, con lo que si bien el riesgo cardiovascular es mayor, independientemente del parámetro utilizado, el perímetro de cintura se podría comportar como mejor predictor”, agregó el experto.

El Dr. Prieto indicó que para confirmar esta conclusión “debemos ser cautos, ya que de momento estamos analizando datos transversales de la visita de inicio; a partir del próximo año que comenzaremos con los datos longitudinales, podremos empezar a ver si la incidencia de eventos se puede predecir mejor con el perímetro de cintura que con el índice de masa corporal”.

Elevada coexistencia de hipertensión y dislipidemia

Además, la población con obesidad presentaba mayor coexistencia de otros factores de riesgo cardiovasculares, en comparación con los pacientes sin obesidad.

Los factores más prevalentes encontrados entre los pacientes con obesidad fueron, por orden de frecuencia: hipertensión (62,8%); dislipidemia (56,9%); sedentarismo (40,6%); diabetes de tipo 2 (27,5%); antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular precoz (18,3%); y tabaquismo (14,7%).

También se analizó la asociación simultánea de hipertensión, diabetes y dislipidemia en el mismo individuo, y se observó que era bastante más frecuente en personas con obesidad (18,1 frente a 8,1%; p < 0,001).

Por otro lado, la existencia de lesión de órgano subclínica, en general, fue más frecuente en personas con obesidad (33,7 frente a 26,5%; p < 0,001), así como cada una de las lesiones de forma individual, excepto el índice tobillo-brazo, en la que no se observaron diferencias estadísticamente significativas.

El Dr. Prieto señaló que “la cohorte estudiada en IBERICAN incluye pacientes de mediana edad y predominio de mujeres, en los que una tercera parte tiene obesidad, son pacientes con más factores de riesgo cardiovascular, lesión de órgano diana o subclínica y más enfermedad cardiovascular; en lo referente a la lesión de órgano diana en los pacientes con obesidad”.

“Todas han sido más frecuentes, pero de forma especialmente significativa la microalbuminuria, la hipertrofia del ventrículo izquierdo y la presión de pulso mayor de 60 mm Hg, por lo que es de esperarse mayor incidencia de eventos cardiovasculares en estos subgrupos de pacientes, aunque habrá que confirmarlo en el seguimiento de la cohorte durante las visitas sucesivas anuales”, indicó.

Un total de 21,2% de los pacientes con obesidad presentaba historia de enfermedad cardiovascular frente a 15,3% de quienes no la presentaban (p < 0,001), y las más frecuentes fueron cardiopatía isquémica (9,1%) y enfermedad arterial periférica (6,5%).

Todas las enfermedades analizadas fueron más frecuentes en pacientes con obesidad, excepto la retinopatía. Asimismo, la fibrilación auricular también mostró una prevalencia mayor en pacientes con obesidad (7,2 frente a 4,5%; p < 0,001).

Respecto a la función renal, en los pacientes con obesidad se observaron valores inferiores de filtrado glomerular estimado (86,6 ± 20,0 frente a 89,3 ± 20,4 ml/min; p < 0,001), y superiores de albuminuria (26,4 ± 106,2 frente a 16,3 ± 61,3 mg/g; p < 0,001).

El riesgo cardiovascular estimado fue superior en los pacientes con obesidad, con mayor prevalencia de pacientes con muy alto (41,5 frente a 30,8%; p < 0,001) y alto riesgo cardiovascular (18,0 frente a 13,5%; p < 0,001), y menor prevalencia del riesgo moderado (26,7 frente a 35,7%; p < 0,001), y bajo (13,8 frente a 20,0%; p < 0,001).

Variables asociadas a una mayor prevalencia
El análisis multivariante mostró que las variables asociadas con mayor prevalencia de obesidad fueron: hipertensión (OR: 2,059; IC 95%: 1,743 – 2,432); hiperuricemia (OR: 1,871; IC 95%: 1,549 – 2,260); sedentarismo (OR: 1,851; IC 95%: 1,549 – 2,260); diabetes de tipo 2 (OR: 1,456; IC 95%: 1,215 – 1,746), y menor edad (OR: 0,990; IC 95%: 0,985 – 0,996), así como bajo nivel educativo (OR: 0,716; IC 95%: 0,650 – 0,788).

Sin embargo, el tabaquismo se asoció a un riesgo menor (OR: 0,736; IC 95%: 0,605 – 0,895).

En lo referente a las limitaciones del trabajo, son las propias de cualquier estudio observacional que no realiza una aleatorización de médicos y pacientes y, por tanto, no permite establecer una relación causa-efecto entre las asociaciones encontradas.

Por el contrario, el tamaño muestral analizado con más de 5.000 pacientes, la selección consecutiva de los sujetos y la metodología de los análisis realizados proporcionan gran fortaleza al estudio, y se cree que los resultados obtenidos pueden ser considerados razonablemente representativos de este grupo de pacientes asistidos en atención primaria.

Estos datos hacen que IBERICAN sea uno de los estudios más amplios realizados hasta el momento en España. Por otro lado, estos resultados parecen indicar, respecto a encuestas previas, que se ha producido un aumento de la prevalencia de obesidad, por lo que parece necesario continuar investigando y actuando en esta línea para obtener un mejor conocimiento de la situación de la obesidad en nuestro país, y tomar las medidas correctoras necesarias.

Seguimiento anual para vigilar los factores de riesgo
Respecto al estado actual y a los próximos pasos del estudio, el Dr. Cinza comentó que “tras haber finalizado el reclutamiento con 8.066 pacientes incluidos, el estudio continúa con visitas anuales a cada paciente; esto nos ayudará a conocer la incidencia y el grado de control de los distintos factores de riesgo cardiovascular, pero también su pronóstico cardiovascular”.

“En la selección inicial de sujetos para entrar en el estudio, tenemos personas sanas, pacientes con factores de riesgo cardiovascular y otros que incluso ya han tenido eventos cardiovasculares, lo cual nos ayudará a establecer relaciones pronósticas entre los factores de riesgo cardiovascular con la aparición de nuevos eventos cardiovasculares o renales, así como la influencia en estos de los tratamientos farmacológicos de cada uno de los factores de riesgo, pero también de la calidad de vida, ejercicio físico y dieta mediterránea de nuestros pacientes”, continuó.

También estudiaremos “cómo se realizan el seguimiento de las guías de práctica clínica, y la inercia diagnóstica y terapéutica, y podremos comparar las distintas estrategias de prevención e intervención a nivel de atención primaria a lo largo de nuestra geografía”, añadió el especialista.

Asimismo, el Dr. Cinza puntualizó: “Esperamos que los datos de IBERICAN nos permitan en un futuro cercano construir tablas predictoras de riesgo cardiovascular que puedan ser aplicadas para la población española, puesto que el estudio tiene un tamaño muestral diseñado para ello, que además nos permita comparar con tablas de mayor uso actualmente como el Framinghan americano o el score Europeo, pero que no se ajustan a nuestra población”.

“Creemos que el estudio puede suponer un gran beneficio para la atención primaria de nuestro país, pues ayudará en la priorización de herramientas que permitan una mejora del abordaje del paciente con factores de riesgo, así como al establecimiento de estrategias de prevención, basadas en cambios en el estilo de vida específicos para nuestra población, que puedan contribuir a disminuir la morbilidad y mortalidad cardiovascular y, por tanto, mejorar la calidad de vida en el futuro próximo en nuestro país”, agregó el experto.

La obesidad generadora de riesgo cardiovascular
El Dr. Francisco Tinahones, presidente de la Sociedad Española de Obesidad, especialista ajeno al estudio, comentó a Medscape en Español que “muchos de los factores de riesgo que presenta el paciente con obesidad están provocados por la propia obesidad y mejorarían de forma notable si se consiguiera una pérdida de peso”.

Dr. Francisco Tinahones

“Si esto no ocurre, sería necesario recurrir a los tratamientos farmacológicos, pero estos tratamientos son igual de eficaces en el paciente con obesidad que aquel sin obesidad, por ejemplo, el descenso de colesterol que provocan los fármacos hipolipemiantes es similar”, agregó.

El endocrinólogo también señaló: “Los datos que tenemos en la actualidad de prevalencia de obesidad en población general son inferiores, oscilan entre 20% y 25 %. Pero al margen de una cifra u otra, en lo que todos estamos de acuerdo es en que la obesidad es el mayor problema de salud pública al que se enfrenta el mundo en el siglo XXI”.

El Dr. Tinahones afirmó rotundamente que “si no existiera obesidad, los casos de diabetes de tipo 2 serían excepcionales. Si en un paciente con obesidad con diabetes de tipo 2 se produce un descenso importante de peso se puede curar la enfermedad, y esto ocurre en un mayor porcentaje en las fases iniciales de la enfermedad”.

El estudio IBERICAN ha sido financiado y promovido por la Fundación Semergen, a través de becas no condicionadas aportadas por Astra Zeneca, Menarini, Obra Social la Caixa, Coca-Cola.

Los autores y el Dr. Tinahones han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Dr. Javier Cotelo

CONFLICTOS DE INTERÉS 30 de octubre de 2019

https://espanol.medscape.com/verarticulo/5904674#vp_1